Por aquí pasó Fidel

Jueves 14 de mayo de 1998, Lausana, Suiza. Comité Olímpico Internacional

Tenía 9 años Cuando supe que llegaría el Comandante Fidel Castro a Lausanne y que la visita del museo olímpico era abierta a todos, sentí que era una ocasión única para poder aunque sea apercibir a un héroe del pueblo como Fidel.

Como vivía en un país francófono y para que no me olvide de mi lengua materna, mi mama me solía leer el diario del Che por las noches antes de dormir. Sentía una gran admiración por los luchadores de la justicia, la justicia de todos, la del Che y Fidel. Su ejemplo dejo en mí las ganas de seguir la lucha esté donde esté y pase lo que pase.

Yo crecí en un hogar donde en el muro estaba colgada una foto de Fidel Castro en uniforme, un habano en boca y una bazuca en las manos y escuchábamos Silvio Rodríguez y música con sentido.

Durante la visita del Comandante en el museo olímpico era casi imposible acercarse a él. Pese a todos los guardaespaldas que lo rodeaban y como era pequeño, logré, mientras el admiraba un cuadro, pegarme a la pared detrás del guardaespaldas y poco a poco me acercaba al cuadro agachado y llegué a penetrar la zona de seguridad. Me quedé mirando a ese hombre que inspira admiración, respeto. Emana de Fidel una bondad indescriptible, basta estar cerca de él para sentirse en seguridad, entendí porque muchos decían que Fidel es como un padre.

Al final de la visita Fidel fue a comer con los oficiales en la terraza del restaurante del museo. No había como acercarse, entonces nos quedamos en el lugar público de esa misma terraza. Un reportero se acercó a mí para entrevistarme preguntándome que hacía yo en ese lugar. Le contesté que estaba aquí para ver a Fidel Castro. Se sorprendió que un niño quiera ver al Comandante y me pregunto por qué. Le dije que apoyaba a  Fidel y el Che Guevara porque lucharon por la justicia social. Entonces me pregunto qué cosa le diría a Fidel si pudiera hablarle.

En ese momento pensé en lo que quisiera decirle y me acordé de un poema que cada vez que escuchaba me hacía pensar en el. Ese poema de Bertold Brecht lo recita Silvio Rodríguez al empezar su canción “Sueño con serpientes” y dice; hay hombres que luchan un día y son buenos, hay otros que luchan un año y son mejores, hay quienes luchan muchos años y son muy buenos pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles.

Me pidió que lo tradujera en francés después de haberlo recitado en español. Al final de la entrevista nos dijo que las imágenes pasarían en el noticiero de la noche.

Luego un guardaespaldas de Fidel que me había escuchado recitar el poema en español me dijo “niño ven pa’ca, cuando venga el comandante te dejo pasar para que le digas tu poema”. Esto me parecía irreal, estaba a punto de hablarle a Fidel.

Cuando paso el Comandante mi madre lo abrazo y una compañera pudo darle la mano y expresarle su admiración. El pasaba y se estaba yendo cuando me escucho repetirle “Fidel te quiero decir un poema”. El comandante se detuvo, se puso frente a mí y se agachó un poco para poder escuchar mi pequeña voz titubeante. Fidel irradiaba e iluminaba con su presencia y su estatura. Empecé a recitar ese poema que me conocía de memoria cuando de repente me quedé mudo justo en la última parte del poema. Fidel, sintió que no me salían las palabras, se agachó delicadamente y me puso un brazo en el hombro preguntándome “y como son los hombres que luchan toda la vida?”, no me aguante la emoción y la alegría que yo sentía me hizo responderle con énfasis “son como tu Fidel, son los imprescindibles”. Vi en los ojos de Fidel que lo que acabábamos de intercambiar le había emocionado y me regalo una sonrisa que nunca olvidaré, una sonrisa del corazón.

Conocer a Fidel materializó para mí la lucha de los pueblos por la justicia, no eran sólo cuentos sino un modo de vida. El me trajo desde la isla la esperanza de un mundo mejor después de haber dolorosamente constatado con mi llegada a Suiza la desigualdad terrible que existe en el mundo.

Hoy en día, soy parte de una comunidad de residentes bolivianos en Suiza y nos dedicamos a difundir nuestra cultura creando espacios de encuentro inter-generacionales, yo me ocupo de enseñar bailes. Soy parte del Comité pro Bolivia en Europa, en apoyo al proceso de cambio boliviano impulsado por el compañero Evo Morales y de Alba Suiza en defensa de los procesos revolucionarios de nuestra América. Milito también por todas las causas de los pueblos que siguen siendo oprimidos como los palestinos y los mapuches. Intento aportar visibilidad a las luchas mediante fotografías, vídeos y uso de las redes sociales.

(Texto escrito para su 90 aniversario, el 13 de agosto 2016)

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Hoy, 4 de diciembre 2016, le digo compungido, Hasta Siempre Comandante! Yo también soy Fidel!

Cristian Saavedra Salomón

Video: https://www.youtube.com/watch?v=itDO_hOvRLs

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